El aspecto actual del Palacio del Virrey es el resultado de las transformaciones y de las adaptaciones que ha sufirdo durante varios siglos. Ya a partir de la primera mitad del siglo XIV el sitio era la sede de la residencia virreinal de Catalanes y Aragoneses.
Entre 1894 y 1895 Bruschi realizó unas pinturas con sujetos ligados a momentos de la vida de los Sardos de la época romana a la época moderna, hasta la celebración alegórica de la isla que conserva el escudo de los Saboya. Sucesivamente (quizás entre 1896 y 1898), decoró la Sala Amarila con escenas mitológicas y de danzas.
Hoy en día el edificio aloja unas oficinas de la Prefectura y ha sido restaurado recientemente.