El museo, situado dentro de la estación de Cagliari, recoge más de 100 testimonios que recorren las etapas más importantes de la historia de las ferrovías sardas: fotos del ingeniero Benjamin Piercy, documentos, fotos y dibujos de época, modelos de puentes y locomotoras, el modelo funcionante del transbordador Gennargentu, muebles para taquillas y salas de espera, lámparas, relojes, herramientas ferroviarias, caja fuertes de pared con apertura secreta, y nada menos que el salón de la carroza real, con sede en Cagliari, destruida por un incendio durante los bombardeos de la segunda guerra mundial, con las butacas reducidas, realizadas a medida para el Rey Vittorio Emanuele III. |