La artesanía con los tejidos ha formado parte durante siglos de la cultura de cada familia sarda: es presumible que gran parte de las casas tuviesen su propio telar para la producción de los objetos útiles en su vida cotidiana.
Las objetos elaborados principalmente son: alfombras, tapices, alforjas…
Se utilizaban normalmente como “cubrecajas” para decorar el austero baúl que contenía la dote la esposa y el pequeño tesoro familiar.
La extraordinaria variedad de los elementos decorativos se debe en parte a la influencia de la vida rural y también a la influencia de diferentes culturas, fruto de las numerosas dominaciones que ha sufrido la isla.